Peligrosa soberbia

Creo que debo hablar y opinar un poquito del asunto de Cristina Fernández de Kirchner. Ayer me encontraba en la ciudad de Buenos Aires para presenciar el Start Me Up Argentina (que llegué para ver el final, con lo cual me perdí gran parte del evento y no voy a poder juzgar que tal estuvo) y pude ver en primera persona los hechos que sucedieron por las calles.
Cuando pude conectarme nuevamente cerca de la medianoche comprendí la terrible actitud que tuvo el “patotero” D´Elia para los “caceroleros” por las calles de Baires. Una actitud similar a la de los barrabravas de las canchas de fútbol y que tanto daño le hacen al deporte. 
El problema de Cristina y sus secuaces, es el de haber metido en la misma bolsa a todos los productores agropecuarios. Es claro que la medida de mantener los precios (made in Moreno) durante 4 años no sirve para nada (sino recuerden cuando Celestino Rodrigo liberó los precios y se vino el recordado “Rodrigazo”) Es una olla a presión que tarde o temprano termina explotando. 
Lo diferente de este hecho, es que los ciudadanos porteños (que deben admitir que normalmente viven dentro de un pozo como las avestruces) salieron a protestar, cansados del patoterismo presidencial injustificado y poco loable para una Presidenta que quiere ser como Alemania. 
Las manifestaciones en contra no se hicieron esperar, y Cristina está viviendo el peor comienzo de un mandato presidencial en años (De La Rúa está quedando como un poroto). 
¿Cómo seguirá la cosa? No lo sabe nadie, pero creo que hay cosas que debemos tener en cuenta.
  • Los impuestos se crean en el Congreso de la Nación y más precisamente en la Cámara de Diputados. Estas retenciones no podrían pasar el más mínimo análisis jurisprudencial. 
  • Si un impuesto (suponiendo que lo es) supera el 33 porciento, se considera confiscatorio. 
  • El dólar a 3 pesos no es una creación mágica para el campo. ¿Acaso no es para mantener el modelo económico de las industrias? 
  • Tener 4 x 4 no es pecado en el campo, sino casi una obligación. Con el desgaste de piezas y partes, es normal que en lugar de reparar, una persona del campo cambie la camioneta seguido. Pecado es que la presidenta le regale un Mini Cooper a la hija para que lo maneje por la Quinta de Olivos o se compre carteras Louis Vuitton, para luego decir que estos son “piquetes de la abundancia”. 
Creo que estamos por ingresar en una nueva etapa en la Argentina, y deberemos estar bien despiertos para que no nos la den por donde más duele. 
Seguiré informando.