El dilema Lavagna y los mastines napolitanos

Yo no sé si es una buena manera de festejar un año del blog, pero es inevitable que no me lo pregunte. La duda viene a mi mente cada vez él aparece en los medios. Sinceramente, no lo entiendo: ¡¡¡¡¿Dónde corno está parado Lavagna?!!!!

Intuía que después de irse del Gobierno K y presentarse como candidato de la UCR “moralista”, el ex ministro de economía era más opositor que el Chancho Alsogaray a la Unión Soviética, pero… volvió y se sacó una foto con Néstor, ¡y en Olivos!

Después, se quedó (o lo quedaron) afuera del PJ y él mudo. Nada. Y ahora, cada dos por tres sale tirándole mierda al tipo con el que arreglo para salir en la tapa de Clarín. Pido perdón, repito, no sé si es una manera de pasarla bien al cumplir un aniversario, pero ¡por qué lo hace!

He llegado a la conclusión de que Lavagna es un perro grandote. Por sus arrugas, sería un mastín napolitano, aunque flaquito y con voz aflautada -o ladrido. Es decir, mete miedo, ladra pero después nada: se tira patitas para arriba para que el amo (N.K) le acaricie la barriga.

Si se enoja ladra, así aflautadamente, pero nunca muerde. Critica la acumulación de poder, las cifras del indec, la pobreza y hasta el dólar. Y después qué… Hace el muertito en la tapa de un diario.

PD: Que los cumplas feliz.

Por Payito Blanco

Periodista de Perfil.com, fanático de Boca. Nacido en Santa Cruz, pero fueguino de corazón. Blog: Payito-Web