Verdad revelada Nº1

Cualquiera puede producir contenidos.
No, no, no. Empecemos por el principio: ¿qué son los contenidos? ¿Información? ¿Literatura? ¿Opinión? ¿Palabras acumuladas que replican palabras ya vertidas por otros? Partiendo de un inicio tan difuso es difícil llegar a una definición.
Contenido, según el diccionario de la sacrosanta Real Academia Española, es alguien que se conduce con moderación o es aquella cosa que se contiene dentro de otra. Descartando la primera acepción por no ser pertinente, la restante tampoco explica la afirmación que encabeza este punto. No es necesario ser un iluminado para llenar un vaso con agua. No es necesario, tampoco, tener grandes dotes para llenar un blog de palabras e imágenes. En buen romance, se necesita casi nada, y se puede hacer aunque a uno no se le caiga una idea ni a fuerza de golpearse la cabeza contra la pared.
Sin embargo, la producción de contenidos –textuales o visuales– es más compleja que llenar un vaso con agua o un blog con lo que sea. Requiere, en primera instancia, de una toma de posición en cuanto al mensaje a transmitir. Esa mirada, que define una perspectiva, sólo es posible a partir del pensamiento crítico. De otro modo, se produce el ingreso al universo banal del copy/paste. Y, seamos sinceros, en este mundo en el cual ya se ha dicho todo, lo único interesante que podemos hacer es tratar de decir las cosas desde una perspectiva singular. Lo nuevo, lo original, lo que tiene valor agregado es, en definitiva, la mirada.

(continuará)
Por Laura Cambra

En otra vida fui ghostwriter. Ahora, no más ghost. Vicio: Cadena de palabras – Delirio: S.E.U.O