Yo, extranjera

En este medio que muchos intentan de definir de formas diversas, desde las más sofisticadas hasta las más simples: algunos hablan de la abolición de las jerarquías semánticas y otros de sexo (cada lector puede elegir cuál de las dos es la sofisticada), la mujer que soy –escritora y llegando a las cinco décadas– frecuenta ámbitos ajenos donde lo que abunda –y no daña– son los periodistas que, además, son jóvenes. En pocas palabras, soy una extranjera que, como en este preciso momento, elige aceptar una invitación a participar de un festejo distribuido y colaborativo.
Dado que lo mío no es la actualidad, fenómeno fugaz que muere al nacer, y estoy más cerca de la lingüística y la gramática que de la perentoriedad de la noticia, me pregunto: ¿qué hago acá?
Pues bien, denunciando una vez más mi condición de oveja descarriada que se ha alejado del redil, cuestiono algunas de las verdades reveladas del blogging en particular y de internet en general, una fábrica de ilusiones que sobrealimenta cual madre obsesiva el estilo “cinco minutos de fama”.
(continuará)
Por Laura Cambra

En otra vida fui ghostwriter. Ahora, no más ghost. Vicio: Cadena de palabras – Delirio: S.E.U.O