Zigzag

Caluroso mediodía primaveral. Todos los primeros días de cada mes, llegaba al banco para pagar los impuestos. Si bien desde hace un tiempo podía realizar estos trámites desde el homebanking, siempre existía uno, un impuesto malparido (entiéndase como mal realizado) que no acepta el sistema bancario que uno posee.

Para sumar un poco de odio colectivo en la gente, esa semana había un feriado bancario, una atribución que pueden tomarse los empleados de los bancos para joder (literalmente) la vida del resto de los mortales de un país capitalista.

El calor no dismunuía con los aires acondicionados que alguna vez supieron ser el refugio para los deseosos de poder viajar al sur (pero que queda sólo en deseos). Nadie quiere que los trámites sean largos, precisamente porque es un trámite, pero aquél día Ismael se hubiera quedado todo el día en el banco. “¿Abro una caja de ahorro, una cuenta corriente o un plazo fijo?”. Inmediatamente se respondía: – no tengo un “mango”.

Ismael no deseaba que aquél interminable zigzag de 12 vueltas, gusano loco creado por algún iluminado del aprovechamiento del espacio, llegara al final en donde debería pagarle a un aburrido cajero los tributos que le regalaba al gobierno de turno de cada mes. No. Es que allí estaba ella. Su hermosa compañera de la primaria que todo el mundo se enamoraba. Su nombre recordaba a los párrafos escritos por Nabokov años atrás en su libro Lolita. Para un adolescente de 12 años, Dolores era lo más hermoso de aquél séptimo grado. 10 años después seguía igual, un poco más alta pero encantadora.

En cada esquina de ese interminable zigzag bancario, las dos almas se cruzaban, pero Ismael no dijo nada. Ella se acomodaba su largo pelo, pues el calor del lugar parecía que le molestaba. Decidió recogérselo. Ismael no emitía palabra, sólo se dedicaba a mirarla de reojo y deseando verla otra vez en la próxima esquina.

Así pasaron los minutos y el final se acercaba. Ismael estaba por decirle algo cuándo de repente, ella, espléndida y hermosa preguntó: ¿vos sos Isma de la primaria?

Ismael sonrió.