El fin de una era en Apple

La renuncia de Steve Jobs a su cargo de CEO de Apple no sorprendió a muchos que solemos cubrir las noticias de tecnología. Era previsible por su delicado estado de salud. Sin embargo, no deja de causar conmoción en el mundo y lo demuestra la gran cobertura que tuvo en menos de 24 horas. Está claro que Jobs no era un ejecutivo más de una compañía, sino una de las mentes que más inspiró a millones de personas y que es uno de los pilares fundamentales de la era de las PC de escritorio. Apple, junto a Microsoft (y Google en los últimos años), siguen marcando el camino, guste o no, de la industria y cómo conviviremos con estas máquinas por las próximas décadas.

Una de las cosas más interesantes que leí en las últimas horas, llegó de su flamante CEO, Tim Cook, en un mail interno a los empleados. “Nada cambiará (…) Steve construyó una compañía y una cultura como en ningún otro lugar del mundo. Está en nuestro ADN”. Jobs no será quien tome las decisiones y sólo tendrá un lugar como presidente del directorio para aprobar y rechazar propuestas. Pero su mejor creación no fue el iPhone, o un iPad, sino la mismísima Apple.

El New York Times publicó hoy una de las recopilaciones más interesantes como las 313 patentes en las que figura el mismo Jobs como inventor. Algunas como uno más de un equipo de decenas de empleados de la compañía, pero otras, tan sutiles y mínimas, que no dejan de llamar la atención (en la imagen destaco la escalera de las tiendas de Apple). Será difícil encontrar una persona tan perfeccionista detrás de cada producto.

Patente de escaleras para los Apple Stores

Jobs no está en Apple hace rato y el nombramiento de Cook sólo oficializó lo que ya sucedía desde hace tiempo. Y como usuario de Mac desde hace unos años, les puedo asegurar que se nota su ausencia en pequeños detalles, como el Launchpad o el iCal (la agenda) de OSX Lion. Pueden ser mínimos, pero nunca había visto tantas desprolijidades en los sistemas anteriores. Parecen piezas extraídas de una versión beta, sin revisar. Y quizás eso, sumado a su delicado estado de salud, fueron motivos suficientes para darse cuenta que debía dar un paso al costado. Ya no puede encargarse de todo y su carta lo dice: “Lamentablemente, ese día ha llegado”.

Hace un tiempo, cuando se presentó el iPad, pensé que era un dispositivo que iba a revolucionar a las “amas de casa”. Y el tiempo terminó de mostrando que esa fue la gran capacidad de Steve Jobs y la nueva mentalidad que le incorporó a la compañía en su regreso. Hacer que la tecnología de Apple pudiera ser comprendida por todos. No conozco a ningún CEO que generara tantas expectativas como Jobs en sus presentaciones. Y dudo que alguien pueda equipararlo. Más allá de todas las críticas (que tiene tantas como cosas a favor), fue un artista de nuestro tiempo que entendió, a su manera, cómo hacer para mezclar lo que aprendió de joven en una de las compañías más exitosas del mundo.

Jobs no creó computadoras. Sino una cultura detrás de una marca. Y ese será su legado más valioso a la compañía que fundó junto a Wozniak a finales de los 70. Un legado más allá de Apple.