Godzilla y el éxito del marketing

 

Si no la vieron, se las recomiendo. Y si pueden, veanla en la versión IMAX. Dicho esta presentación cortísima sobre uno de los filmes más pochocleros que podrán ver en 2014, vamos a hablar de cómo fue que la Warner Bros. logró borrar de la mente al bodrio que fue Godzilla en 1998 por esta versión que recuerda a lo mejor del cine japonés de monstruos.

Godzilla es desde hace décadas, un clásico del cine nipón. Y en cierta forma representa la suma de todos los temores o pesadillas del pueblo japonés. Un monstruo que sale del mar (en un país que está rodeado por agua), que es producto de pruebas nucleares (al país que le tiraron dos bombas), pero que salva a la gente de otros monstruos tan feos y malos como Godzilla (o Gojira). Pero claro, después del bodrio de Roland Emmerich en 1998 con Matthew Broderick y Jean Reno, era difícil volver a aportar algo a esta historia desde el lado de Hollywood. Y sin dudas jugó un papel fundamental el marketing de la Warner Bros. que logró promocionar la película jugando con el misterio y la expectativa.

Según comenta hoy el sitio especializado en taquilla Box Office Mojo, el filme que ya va por los 200 millones de dólares en todo el mundo en su primer fin de semana y con una segunda parte ya asegurada, es el éxito de una buena campaña publicitaria por sobre las expectativas del espectador del filme (que es de por sí, muy superior a la versión 98). ¿Qué se hizo? Por un lado, presentarla como una película de desastres antes que una de monstruos, la mayoría de los avisos ocultan el nombre del monstruo o evitan hablar de otros monstruos para centrarse en la parte humana en el medio de la destrucción. Apoyarse mucho en las escenas con un actor reconocido como es Bryan Cranston (Breaking Bad). Otro factor decisivo a la hora de promocionar esta película, fue el fiasco comercial de Pacific Rim, una gran película de Guillermo Del Toro, pero que no logró enamorar a la audiencia con la temática de los Mecha (robots gigantes controlados por humanos) vs. Kaiju (monstruos).

Por otro lado, citan que el “boca en boca” entre la audiencia aportó lo suyo para que se convierta en un éxito del cine. Y lo mejor es que los espectadores ya tenemos con qué olvidarnos de la porquería de Emmerich. Bien por Godzilla. Y por la publicidad.