Por qué aún no conviene comprar un smartwatch

Hay tecnologías que están buenísimas en lo conceptual, pero que en la práctica no tienen mucho sentido (aún). Es quizás uno de los nichos más extraños de los últimos años, pues hasta entonces no habíamos descubierto una necesidad de ocupar nuestras muñecas con algo (de hecho, para muchas personas fue un alivio liberarse de él). Estoy hablando de los smartwatchs, dispositivos que ahora todas las marcas cuentan con uno, pero todavía siguen sin responder muy bien para qué.

En mi caso personal pude usar por mucho tiempo dos de ellos, ambos con Android. El Moto 360 y el Asus Zenwatch. Este último para mi es uno de los más lindos en cuanto a diseño, pues tiene una malla de cuero con un sistema de cierre muy práctico. Pero si bien funciona gran parte del tiempo para darnos la hora y recibir notificaciones de Android Wear, sigue siendo una suerte de primera versión de algo que le falta años recorrer. A diferencia de los Apple Watch, en Android Wear todo luce medio soso o falto de gracia, ni hablar de las pocas aplicaciones útiles o verdadera integración con el teléfono. Punto en contra 1.

Por otra parte, está la batería de estos dispositivos. La tecnología hasta el momento sólo logró reducir el consumo de las pantallas y de los procesadores para que esto no repercuta en el consumo de batería. Pero la batería en sí, sigue siendo una de las cosas con menor actualización hasta la fecha. Le falta desarrollo (algo hay por allí, pero falta un par de años). Es entonces en donde aparece un problema que se incrementa aún más cuando vamos de viaje: trasladar la cunita/cable para cargar el reloj. Algo molesto si el smartwatch tiene que ser cargado todos los días. Punto en contra 2.

Pero cómo les dije antes, estos dispositivos no son eternos, sino que entramos en los caprichos del fabricante a la hora de recibir actualizaciones, ni hablar de qué pasará con los smartwatch dentro de unos años cuando su batería se agote: ¿conseguiremos reemplazarla por otra?. Creo que el reloj, que hasta el momento era un gran accesorio personal de una persona, las empresas tech lo terminaron convirtiendo en otro gadget que cambiaremos cada 18 o 24 meses. Ya no habrá historias de esos relojes que heredan padres a hijos y cuya mecánica se mantiene eterna y en buen estado (al menos en los relojes bien caros). Punto en contra 3.

Para concluir, no creo que los Smartwatch sean el presente. Menos el futuro inmediato. Hay varias cosas que tienen que mejorar, como la resistencia al agua, duración de baterías, reemplazo y reparación de los mismos. Pero hasta ahora los fabricantes sólo se han obsesionado por ofrecernos un dispositivo que no necesitábamos y que reemplazaremos a los pocos meses. Hasta que esto no cambie, seguiré diciéndole NO a los smartwatch.