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Jiro Ono: el gran maestro del sushi

Jiro Ono parece ser uno de los muchos japoneses que ha tenido una larga vida y una gran experiencia. Sin embargo, a sus 85 años, este sushiman se destaca por el mundo por ser el único en obtener tres estrellas Michelin, la principal guía de la gastronomía mundial.

Sukiyabashi Jiro es el nombre del restaurant que tiene en el barrio de Ginza, en Tokio, y en el que trabaja junto a su hijo, a quien espera poder transmitirle todos sus conocimientos en este arte culinario. De hecho, el gobierno japonés lo nombró “Tesoro Nacional Viviente”, título otorgado a ciertos maestros de trabajos manuales como el ukiyo-e, arte sobre papel, confección de espadas y alfarería, y a maestros de artes interpretativas como el bunraku, kabuki y varios festivales tradicionales (matsuri); con el fin de preservar las técnicas y habilidades artísticas en peligro.

El año pasado fue el protagonista de un documental dirigido por David Gelb, en donde se muestra cómo es un día normal para este maestro.

Pikachu - Pokemon

Pokémon: este es el famoso capítulo que provocó convulsiones

Fue parodiado por los Simpson cuando viajan a Japón y es uno de los momentos más críticos, para llamarlo de alguna forma, del animé. Es que sin dudas, el famoso episodio epiléptico de la serie Pokémon, trajo un gran debate en medios y comunicadores del mundo sobre qué era lo que estaban consumiendo los chicos.

Dennō Senshi Porygon fue emitido por la TV japonesa el 16 de diciembre de 1997, hace 14 años. Lo que debía ser un episodio más de la primera temporada del animé basado en el videojuego de Nintendo, se terminó convirtiendo en un verdadero dolor de cabeza para la cadena televisiva TV Tokyo (y los japoneses) con más de 600 chicos trasladados a hospitales por problemas de epilepsia. ¿La causa? Un fragmento de menos de 5 segundos en donde Pikachu detiene unos misiles y provoca una explosión con una sucesión colores bastante molesta a los ojos. Estos destellos fueron extremadamente brillantes, con parpadeos en un radio de 12 Hz por aproximadamente cuatro segundos en casi toda la pantalla, y luego por dos segundos abarcando toda la pantalla.

Según los niveles de audiencia, más de 4.6 millones de hogares tenían sintonizada la señal del canal en el momento del episodio.

En este punto, los jóvenes televidentes nipones comenzaron a quejarse de visión borrosa, dolores de cabeza, mareos y náuseas. Unos pocos tuvieron convulsiones, ceguera y pérdida de la conciencia. La Agencia contra Incendios del Japón reportó que un total de 685 televidentes (310 niños y 375 niñas) fueron llevados a los hospitales en ambulancias. Aunque muchas víctimas se recuperaron en la ambulancia, más de 150 de ellos fueron admitidos en los hospitales. Dos personas permanecieron hospitalizadas por más de dos semanas. Lo peor de todo es que el suceso se repitió luego que un noticiero retransmitió imágenes de las escenas del episodio en donde aparecen las luces destellantes.

Jean Reno interpreta a Doraemon en el nuevo comercial de Toyota

Una de las cosas que me sorprendieron de Japón cuando viajé por primera vez (allá por el año 1999), fue ver una gran cantidad de actores occidentales haciendo comerciales de TV o gráficas en la vía pública.

Quizás uno de los que más trabajó fue Arnold Schwarzenegger, quien antes de dedicarse de lleno a la política, tuvo varios fiascos cinematográficos, y parece que Japón fue, en cierta forma, una salvación para sus abultados bolsillos. Bruce Willis, Tommy Lee Jones y muchos otros, llegaron al país asiático buscando la fama en los 30 segundos que dura un comercial, sumado a que a los japoneses les encanta que los famosos llegan al país (bah, en Argentina lo tuvimos a Christopher Lloyd haciendo una publicidad y a todos nos encantó que viniera :P).

El hotel japonés de 1300 años

Existen muchos lugares de Japón que deslumbran por su belleza, su respeto por la naturaleza y por la maravillosa combinación de colores y texturas que lograron a través de miles de años de civilización. Pero también cuenta con récords bastante insólitos, sobre todo para los argentinos, que vivimos país en donde la mayoría de las cosas no tiene más de 200 años, con excepción de algunas que perduran, bastante descuidadas muchas veces, desde la llegada de los primeros españoles a esta zona del continente.