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De casualidad, un fotógrafo profesional capturó el aterrizaje del cohete Falcon 9

Uno de los eventos con mayor cobertura mediática es el lanzamiento de un cohete al espacio. Desde siempre, el poder de estas fabulosas piezas de la ingeniería capturaron nuestra atención. Pero la llegada del millonario Elon Musk con SpaceX, cambió un par de cosas y ahora también prestamos mucha atención a los aterrizajes. Ya cuenta en su haber con dos exitosos aterrizajes sobre balsas-drone en el Océano Atlántico de su cohete Falcon 9.

De esta forma, SpaceX logra abaratar muchísimo los costos de sus productos, gracias a que estas piezas que normalmente caían en el mar (con daños considerables y muchas veces, irrecuperables), ahora pueden ser reutilizadas.

Claro que capturar el preciso momento del aterrizaje de un cohete no es una tarea sencilla, excepto que tengas la suerte de Zach Grether, un fotógrafo profesional que estaba haciendo unas pruebas de timelapse sobre un árbol en el medio de la noche, cuando capturó el espectacular arco de luz que dejó el Falcon 9 en el cielo. En total, fueron 30 fotografías que al ser procesadas en su computadora en la mañana siguiente, demostraron la particular estela que produjo el reingreso a la Tierra. En la misma foto se puede ver la Vía Láctea, nuestra galaxia, completando un combo espectacular.

Landing from the chase plane

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Freelancers: casi 200 mil argentinos trabajan de forma independiente

Está claro que si hay algo que cambió en los últimos años es la forma de trabajar y la forma en la que las personas se relacionan con sus clientes. Un estudio presentado por el sitio Freelancer.com, estimó en 19 millones de personas que optan por trabajar de esta forma en todo el mundo, gracias a Internet.

En nuestro país, la cifra asciende a casi 200 mil personas. La mayoría son millenials (74%): hombres entre 18 y 37 años, nativos tecnológicos y con trabajos relacionados al diseño digital y la programación. Las mujeres, por su parte, se destacan en diseño gráfico, community management, fotografía, redacción de contenidos y marketing en redes sociales.

Ellos han sido la franja que más creció en el último año, confirmando que los más jóvenes conciben el mundo y la rutina laboral de distinta manera a sus mayores.

Respecto a su ubicación demográfica, generalmente los usuarios viven en las grandes ciudades del país: un 35% en el Gran Buenos Aires, el 15% en la Ciudad de Buenos Aires, el 12% en Córdoba, 7% Rosario, y el resto en el interior del país, principalmente en Mar del Plata, La Plata, Santa Fe, Mendoza, Tandil y Bahía Blanca. 
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Se estima que sus honorarios, trabajando en promedio 8 horas diarias los 5 días a la semana, es de USD 10 por hora. Los países que más solicitan los servicios de los “freelancers argentinos” son Estados Unidos, Australia, España, Reino Unido, India, México, Canadá, Colombia.

Danza de drones frente al Monte Fuji

Tecnología y tradición. Un grupo de realizadores y músicos crearon esta espectacular danza de drones luminosos con el Monte Fuji de fondo. El volcán es uno de los símbolos de Japón con su cumbre nevada y su forma cónica.

Todos los movimientos de estos drones sincronizados por computadora, fueron acompañados por un grupo de músicos que tocan el Shamisen, un instrumento tradicional japonés.

El video fue producido por una compañía japonesa, y usó más de 20 drones con 16.500 luces leds incrustadas.

El tránsito de Mercurio frente al Sol, en un espectacular video de la NASA

Se trata de una de las imágenes astronómicas más importantes del año. El tránsito de Mercurio frente al Sol es algo que sólo podemos apreciar 13 veces por siglo desde nuestro planeta. Y fue allí donde la NASA puso toda su atención para realizar este espectacular video en donde vemos al pequeño primer planeta del Sistema Solar haciendo su viaje alrededor del Sol.

Este tránsito ocurre cuando Mercurio pasa directamente entre el Sol y la Tierra y es el primero desde 2006. El próximo no ocurrirá hasta 2019 y, según la NASA, este evento solo sucede 13 veces por siglo.

Mercurio es el planeta más cercano al Sol y lo orbita cada 88 días, lo que significa que técnicamente el planeta pasa entre el “astro rey” y la Tierra con relativa frecuencia.
Sin embargo, un tránsito de Mercurio solo ocurre 13 veces en un siglo porque su órbita y la de la Tierra están ligeramente “desalineadas” unos siete grados.

Borré 140 mil tweets y no me arrepiento

En junio cumplo 9 años en Twitter. Este blog cumple 9 años también casi en la misma fecha. Ambos nacieron por el mismo motivo: curiosidad. Durante todos estos años Twitter fue creciendo de manera exponencial hasta llegar a ser lo que es hoy: el centro de todos los debates, miserias y exposiciones sin sentido de cientos de miles de personas de todo el mundo. Pasé por “la ballenita y el ¿Qué estás haciendo?” al recuadro que dice “¿Qué está pasando?”, vi grandes eventos que sucedían por Twitter, así también como muchos de los laburos que tuve fueron en parte gracias a contactos que supe armar en Twitter. Twitter fue sin dudas un lugar en donde aprendí muchas cosas de lo que hago hoy.

Pero también se fue convirtiendo en una cloaca. Bueno, mejor en un pozo ciego. Un lugar en donde uno larga cosas muchas veces sin sentido y otras que se leen en momentos inoportunos. Todo queda registrado. Cada paso, cada puteada, cada vez que decimos alguna barbaridad sobre alguien. También cuando dejamos a la vista contradicciones o cosas que que podemos llegar a arrepentirnos luego. Siempre vamos a olvidar lo que escribimos con el tiempo. En ese sentido, creo que Snapchat tiene claro por qué las cosas tienen que durar sólo 24 horas. Más allá de eso a nadie le debería importar nada de lo que publicamos.

Hace unos meses vi, sobre todo con el cambio de gobierno, cómo Twitter se convirtió en el lugar preferido para exponer a las personas sobre lo que pensaban en un momento determinado de la historia. Muchos dirán que son unos panqueques, que no pueden sostener una idea y caen en la permanente contradicción. Yo creo que el problema es que justamente seguimos dandole entidad a algo que no sé si lo tiene: Twitter.

En mi caso, como en el de la mayoría que lleva mucho tiempo en una red social, se me hacía imposible recordar todas y cada unas de las cosas que había dicho alguna vez en 140 caracteres. No tengo idea. Pero un día me empezaron a hostigar con una tontería que fue sacada totalmente de contexto (cuando buscás algo en el archivo, sólo ves el tweet, pero no el resto de los mensajes que lo acompañaban). No valía la pena responder y lo borré.

Con el tiempo me di cuenta que tener 140 mil tweets era demasiado. Una gran pelota de cosas que uno no sabe ni dónde empieza, y casi que tampoco dónde termina. Y fue ahí en donde decidí borrar todo. No lo iba a lamentar, pues como dice “la amiga Marie Kondo” (?), si no usás (recordás) algo por mucho tiempo, es que no era muy importante.

Antes de borrar todo, le pedí a Twitter que me hiciera un backup de todo lo que había publicado. 140 mil tweets pesan tan sólo 29 mb. El problema principal fue que para borrarlo tuve que contratar un servicio pago externo. Un borrado de esta magnitud lleva varios días. Aún así, no me arrepiento de nada. Fue una etapa y necesitaba cerrarla de alguna forma en donde yo pudiera tener control de todo lo que estoy diciendo en un momento más maduro de mi vida (recuerden que cuando empecé era mucho más pendejo y ergo, pelotudo)

Todo esto debería en cierta forma replantearnos sobre lo que somos en el mundo digital. Si realmente queremos cargar con la mochila de cuentas tan viejas en donde el contexto de los tweets eran distintos (¡ey! nos juntábamos en TwittBaires, imagínese). En mi caso, 140 mil tweets se salieron de control. Borrarlos fue una forma de recuperar realmente mi cuenta.

Actualización 04/01/17: Debido a la repercusión que tuvo este posteo de abril de 2016, les comento algunos datos adicionales. La aplicación que usé para borrar fue TweetDeleter. Probé con otras, pero para una magnitud tan grande de tuits, lo mejor fue pagar (es una suscripción mensual, pero podés cancelarla después que el trabajo esté hecho). Lo bueno es que te deja elegir las fechas en las que querés borrar todo. En mi caso dejé todos los tweets de 2016 en adelante.

También les comento que corregí el posteo original en algunos conceptos que después de releerlos no se entendía nada. Lo escribí a las 23.53 y estaba agotadísimo 😛